
The Blowers Daughter – Damien Rice
Esta noche se desdobla en palabras que hoy transitan entre ojos ajenos a los tuyos, describo un sufrimiento miserable, mezquino, asesino; un sufrimiento sediento de sangre, alcohol y música enferma. Quizás algún día esto toque tus ojos y sientas la misma tristeza asintomática al leerlo que yo al escribirlo, es una probabilidad como también lo es que este papel jamás conozca la luz. Mi dolor es más anónimo de lo que desearía, es más sagaz y sombrío de lo necesario. Conoce mi debilidad, mis miedos, mi necesidad de abrazarte. Se ríe de mí en las noches y me obliga a pensar en ti en las mañanas.
Yo soy yo y tu eres yo, y a ambos parece irnos bien así. Sigues siendo yo la mitad del tiempo y puedo decir con el pudor y la soledad que eso me causa que lo extraño como podría extrañar el ciego de un fortuito accidente ver la luz del sol que se desnuda con el alba pero que mientras tuvo solo dejo pasar. El pasado parece traerme de vuelta nuestras fotos mientras pretendíamos amarnos, no soy bueno conjugando esa clase de verbos o diciendo ese tipo de palabras, pero ya vez, hay cosas que terminan por ser más sutilmente fuertes que nosotros mismos y eso no solo cuenta con el querer sino también con el orgullo.

Caminas por las calles, esperando que alguien llene mi espacio, comparta tus silencios, te haga reír con sorna o pensar en inaccesibles arquetipos que no aceptarías de otra manera. Esperas inútilmente que vuelen juntos y colonicen otros planetas para volver hasta tu cama sin que uno solo de tus cabellos haya perdido su lugar. No lo lograras. Lo digo por que he fallado intentando lo mismo. Posiblemente tengas mejor suerte que yo en eso pero algo me hace dudarlo, quizás solo sea mi ego y tus días discurran en un concepto de felicidad diferente al mío (querría decir un poco mas de esto pero quizás sea mas de lo preciso en este momento).
Por mi parte intento sobrevivir, pero no puedo describirme como un sobreviviente, me parece un titulo muy grande para la lucha interna que tengo cada día. Podría decir más fácil que soy un vividor y no me atormenta en lo más mínimo el término, peor seria mentirte, mentirme. Las luces se apagan y mi ansiedad vibra como nunca antes, mi insomnio cruza los limites y mi cerebro recibe una carga que aun no alcanza a procesar y que lo peor es que no se si desee hacerlo. Los sueños de un hombre empiezan exactamente donde comienza la pesadilla de otro.
Es posible que regreses en las mismas condiciones que doblegan tu inentendible voluntad y tu ambiguo ideal de libertad. Cuando sientas frio, estés triste o te sientas sola. No puedo culparte de no amarme pero si de amarme cuando todas las condiciones climáticas se facilitan para que así suceda. Desearía me buscaras no solo cuando el invierno de la soledad se hace tan denso que puede quemarte hasta los huesos, endurecerte el alma, matarte de hipotermia. Salvar al otro hace parte del amor pero no puede entenderse como el amor mismo. Desearía me rondaras cuando estas bien, estas feliz, tu espacio esta lleno de gente pero solo ambicionas compartir ese punto conmigo. Pero uno no siempre tiene todo lo que quiere y en el culo del mundo la gente sigue matándose sin saber a ciencia cierta por que.

No creo en tus palabras así como tampoco en las mías. Cuando pienso en ti aun puedo ver a Nataly Portman en Closer gritándole con toda su ira a Jude Law: ¿Dónde está ese amor? yo… no puedo verlo, no puedo tocarlo, no puedo sentirlo. Puedo escucharlo, puedo escuchar algunas palabras pero no puedo hacer nada con tus palabras fáciles. Quisiera ver que hicieras algo por mi pero al fin y al cabo ese algo no trascendió las palabras ayer, no lo hará hoy y seguramente no será así mañana. El guionista tenia tanta razón que muchos te lo dijes le sobrarían. A lo mejor el sintió lo mismo en carne propia y por eso entiende tan bien la situación.
Es la 1 am y aun falta 23 horas para decir que mañana será otro día, que todo estará bien. Todavía queda una lucha pendiente antes de pensar en la sucesiva. No puedo matarte y tampoco dejarte vivir aquí a mi lado. Continuar no es alentador pero tampoco parecen quedar muchas opciones. Te engañaras igual que yo con los aparentes amores y los falsos olvidos. Y espero que no creas que eso me hace feliz. Nos rendimos tan fácil que la tristeza parece diluirse gota a gota por nuestros momentos sin el otro. Espero verte en alguna calle de Buenos Aires sin pretensiones, siendo tú y siendo yo, aunque casi seguro que tarde para un los dos.
